Vexílla Regis

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MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

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NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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jueves, 29 de junio de 2017

EL INCIDENTE DE ANTIOQUÍA

San Pablo afirma en la Epístola a los Gálatas (2, 11): «Pero cuando Céfas fue a Antioquía, en su misma cara le resistí (1), porque se había hecho reprensible» (2). Según San Agustín y Santo Tomás, San Pedro pecó venialmente por fragilidad, al observar las ceremonias legales del Antiguo Testamento, debido a la excesiva diligencia que puso en no escandalizar a los judíos, con lo que escandalizó a los gentiles convertidos al cristianismo. Y, al decir de la revelación, aconteció una resistencia pública de Pablo a Pedro, primer Papa.
 
Monseñor Francesco Spadafora lo comenta así: «Pedro llega a Antioquía poco después del Concilio de Jerusalén. Las familias se disputan el honor de hospedarlo (...) y él acepta de buen grado la invitación de aquellos gentiles conversos, dando así ejemplo de no tomar ya en cuenta las prescripciones de la ley mosaica (...). Pero he aquí que llegan de Jerusalén (...) algunos falsos hermanos (...) que han venido a espiar la conducta de Pedro. Osan dirigirle fuertes reproches por esa violación suya de las prescripciones mosaicas (...). Pedro reputa por inútil brindarles una explicación: a veces hay que esperar a que el tiempo nos esclarezca, a que nos abra los ojos; teme ofender a estas conciencias ciegas y débiles, piensa que es mejor, por el momento, evitar cualquier ocasión de turbación para dichos ánimos encendidos y ofendidos. Por consiguiente, considera prudente declinar las invitaciones [de los gentiles] y eclipsarse de algún modo. (...) Por eso San Pablo, viendo claramente (...) la turbación creada en la comunidad por el mero acto prudencial de Pedro (...) interviene públicamente y, después de haber hecho notar a Pedro que su “prudencia” mortificaba a los gentiles, se vuelve hacia la comunidad y corrobora el principio de la superación definitiva de la ley por obra de la redención» (F. Spadafora, Fuori della Chiesa non c'è salvezza [Fuera de la Iglesia no hay salvación], Caltanissetta, ed. Krinon, 1988, pp. 73-77).
 
En opinión de Tertuliano, el pecado de Pedro fue un «error de comportamiento, no de doctrina» (De præscr. hæret, XXIII). No obstante, «para San Agustín, Pedro cometió un pecado venial de fragilidad al preocuparse demasiado por no disgustar a los judíos [conversos al cristianismo]...» (J. Tonneau, Comentario a la Suma Teológica, París, Cerf, 1971, pp. 334-335, nota 51; S. Th., III, q. 103, a. 4, sol. 2).
 
A juicio de Santo Tomás de Aquino, «parece que Pedro fue culpable de un escándalo activo» (Suma Teológica, III, q. 103, a. 4, ad 2); mas el Angélico especifica que Pedro cometió un pecado venial de fragilidad, no deliberado (cf. Quæstiónes disputátæ, De Veritate, q. 24, a. 9; Quest. disput., De malo, q. 7, a. 7, ad 8um), por una prudencia excesiva al no querer contrariar a los judíos conversos al cristianismo.
 
La opinión de San Agustín, que Santo Tomás comparte, es conciliable con las prerrogativas extraordinarias de los Apóstoles. Los autores admiten comúnmente que a los Apóstoles se les concedió la confirmación en gracia (cf. I. Salaverri, De Ecclésia, Madrid, ed. BAC, 1962, 5ª edición, nº 255). En efecto, «es sentencia común entre los teólogos que la confirmación en gracia se cuenta entre las prerrogativas extraordinarias de los Apóstoles, por lo cual, después de la venida del Espíritu Santo, los Apóstoles no podían ya cometer de hecho ningún pecado grave, ni ningún pecado venial plenamente deliberado...» (F. Carpino, Enciclopedia Cattolica, Ciudad del Vaticano, 1948, vol. I, cols. 1687-1688).
 
Así, pues, San Pedro no erró contra la fe (véase Tertuliano), como sostenían erróneamente los antiinfalibilistas durante el Concilio Vaticano I; pero con su actuación torpe e imprudente cometió un pecado venial, no deliberado, sino de fragilidad. Ahora bien, «aunque Dios permitió que Pedro fuera “reprensible” objetiva o materialmente, no se sigue de ahí que el pecado venial semideliberado fuera incompatible con las prerrogativas apostólicas» (D. Th. C., vol. II, col. 1655).
 
En conclusión, Pedro pecó sólo venialmente, y con un pecado venial de fragilidad, mas Pablo le resistió en la cara y en público (Epístola a los gálatas, 2, 11). Pedro fue lo bastante humilde como para corregir su error conductual, que habría podido favorecer el error doctrinal de los judaizantes, quienes querían someter a los gentiles a las prescripciones mosaicas.
 
No se puede negar la resistencia de Pablo a Pedro: consta en la revelación divina: «Pero cuando Céfas fue a Antioquía, en su misma cara le resistí, porque se había hecho reprensible, (...) delante de todos» (Ga. 2, 11 y 14) (3). Santo Tomás se pregunta, con razón, si es más de admirar el coraje de San Pablo o la humildad del primer Papa.
  
Eleutherius
 
NOTAS
[1] “Resistir”, del latín “resistĕre”, permanecer firme... o estable, sin dejarse tumbar, ante alguien o algo que se nos opone; hacer un esfuerzo contrario que permita oponerse a la acción de alguien o de algo (Nuovo Zingarelli, Vocabulario della lingua italiana).
[2] “Reprensible”, del latín “re-prehendĕre”, digno de ser reprendido, reprobado, corregido, desaprobado, criticado, reconvenido a fuer de erróneo (Nuovo Zingarelli, ibid).
«La frase “se había hecho reprensible” (de la Vulgata) la traducen algunos exégetas como (...) esta otra: “se había puesto de parte del error”. Se explica el fallo o el error de Pedro, que ya Tertuliano había definido con entera precisión como “yerro de conducta, no de doctrina” (De præscriptióne hæreticórum, XXIII)» (G. Ricciotti, Las epístolas de San Pablo, Roma, ed. Coletti, 1949, 3ª edición, pp. 227-228).
[3] Cf. Arnaldo Xavier Vidigal Da Silveira, ¿Cuál es la autoridad doctrinal de los documentos pontificios y conciliares?, en Sì sì No no, 31 de octubre de 2010, pp. 1 y sgtes., edición italiana; Resistencia pública a decisiones de la autoridad eclesiástica, en Sì sì No no, 15 de noviembre de 2010, pp. 1 y sgtes., edición italiana; Si puede haber error en los documentos del Magisterio, en Sì sì No no, del 15 de octubre de 2010, pp. 4-6, edición italiana.

ORACIÓN “Ante óculos tuos, Dómine”

Esta oración, poco conocida aún entre los clérigos, fue compuesta por San Agustín poco antes de morir, mientras la ciudad de Hipona estaba siendo asediada por los vándalos de Genserico arriano, reconociendo en este suceso un castigo por los pecados cometidos en su ciudad y diócesis. De acuerdo a la Historia General de los Ermitaños de la Orden de San Agustín, esta oración fue encontrada por el cardenal Jerónimo Seripando, legado papal en el Concilio de Trento, y la dio a conocer a muchos. Urbano VIII ordenó que ésta se rezara como acción de gracias posterior a la Santa Misa y se incluyera al final del Breviario Romano, junto a las jaculatorias y las oraciones siguientes; y en su Constitución Inter primárias, del 15 de Noviembre de 1630 (Bullarium Basilica Vaticana, tom. III. p. 242, Roma 1752), concedió a cuantos la rezasen ante el altar de la Confesión de la Basílica de San Pedro, indulgencia plenaria en los días relacionados a continuación, con las condiciones habituales:
  • Santísima Trinidad.
  • Todas las fiestas de Nuestro Señor y de la Bienaventurada Virgen María.
  • La fiesta de San Juan Bautista.
  • La fiesta de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y las fiestas de los demás Apóstoles.
  • Todos los Santos.
  • Todos los Viernes de Marzo.
 
Y siete años con siete cuarentenas, en cualquier momento, bastando para ello el tener firme propósito de confesarse.

ORACIÓN “Ante óculos tuos, Dómine”
  
LATÍN
Ante óculos tuos, Dómine, culpas nostras férimus: et plagas, quas accépimus, conférimus.
Si pensámus malum, quod fécimus: minus est, quod pátimur; majus, quod merémur.
Gravius est, quod commísmus: levius, quod tolerámus. ­
Peccáti pœnam sentímus: et peccándi pertináciam non vitámus.
In flagéllis tui infírmitas nostra téritur: et iníquitas non mutátur. ­
Mens ægra torquétur: et cervix non fléctitur.
Vita in dolóre suspírat: et in ópere non se eméndat‚
Si exspéctas, non corrígimur: si víndicas, nоn durámus.
Confitémur in correctióne, quod égimus: oblivíscimur post visitatiónem, quod flévimus.
Si exténderis manum, faciénda promíttimus: si suspénderis gládium, promíssa non sólvimus.
Si férias, clamámus ut parcas: si pepérceris, íterum provocámus ut férias.
Habes, Dómine, confiténtes reos: nóvimus, quod nisi dimíttas, recte nos périmas.
Præsta, Pater omnípotens, sine mérito quod rogámus, qui fecísti ex níhilo, qui te rogárent. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.
 
V. Gregem tuam, Pastor ætérne, non déseras.
R. Sed inter beátos Apóstolos tuos perpétua defensióne custódias.
 
V. Prótege, Dómine, pópulum tuum ad te clamántem, et Apostolórum tuórum patrocínio confidéntem.
R. Perpétua defensióne custódias.
 
V. Oráte pro nobis, sancti Apóstoli Dei.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
 
ORATIO
Præsta, quǽsumus, omnípotens Deus: ut nullis nos permíttas perturbatiónibus cóncuti; quos in apostólicæ confessiónis petra solidásti. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.
  
Implóret, clementíssime Dómine, nostris opportúnam necessitátibus opem devóte a nobis proláta meditátio, qua sanctus olim Joánnes Chrysóstomus, in hac basílica cónditus, te cum beatíssimis Apóstolis Petro et Paulo repræsentávit sic colloquéntem: “Circúmdate hanc novam Sion et circumvállate eam: hoc est, custodíte, muníte, précibus firmánte; ut quando iráscor in témpore, et orbem terræ concútio, aspíciens sepúlchrum vestrum numquam desitúrum, et quæ libénter propter me géritis stígmata, iram misericórdia vincam, et ob hanc te percípiam vestram intercessiónem. Étenim quando Sacerdótium et Regnum vídeo lacrymári, statim quasi compátiens ad commiseratiónem flector, et íllius meæ vocis reminíscor: ‘Protégam urbem hanc propter David servum meum et Áaron sanctum meum’”. Dómine, fiat, fiat. Amen, Amen.

TRADUCCIÓN
Ante tus ojos, Señor, reconocemos nuestras culpas, y con ellas comparamos las llagas que hemos recibido.
Cuando pensamos en todo el mal que hemos hecho, poco es lo que sufrimos comparado con lo mucho que merecemos.
Graves son nuestras ofensas, y leve lo que toleramos.
Somos afligidos por el castigo de nuestro pecado, y no evitamos la pertinacia en el pecado.
Nuestra debilidad es triturada por tus azotes, pero nuestra iniquidad no cambia.
Nuestra alma enferma es amargamente atormentada, mas no doblamos la cerviz.
El dolor nos hace dar suspiros, y no enmendamos nuestras obras.
Si Tú nos esperas, no nos corregimos; si tomas venganza, no las sufrimos.
En nuestras correciones, confesamos cuanto hicimos; y después que nos visitas, olvidamos lo que habíamos lamentado.
Si extiendes Tu mano, hacemos promesas; si sueltas Tu espada, no cumplimos nuestras promesas.
Si Tú nos azotas, clamamos a Ti pidiendo clemencia; si Tú nos perdonas, Te provocamos nuevamente para herirnos.
Aquí tienes, Señor, la confesión de tus reos, pues bien sabemos que si no nos perdonas, justamente pereceremos.
Concédenos, Padre omnipotente, lo que inmerecidamente pedimos, pues nos creaste de la nada, para que roguemos a Ti. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
  
V. No abandones para siempre a tu grey, Pastor eterno.
R. Antes bien, defiéndela y custódiala por tus bienaventurados Apóstoles.
 
V. Protege, Señor, a tu pueblo que llama a Ti, y confía en el patrocinio de tus Apóstoles.
R. Defiéndela con tu protección perpetua.
 
V. Rogad por nosotros, Santos Apóstoles de Dios.
R. Para que seamos dignos de obtener las promesas de Cristo.
 
ORACIÓN
Concédenos, te suplicamos, Dios todopoderoso, que no permitas que golpeen las perturbaciones a cuantos consolidaste en la pétrea confesión apostólica. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
  
Clementísimo Señor, que esta oración que devotamente hemos elevado hacia el trono de Tus clemencias obtenga para nosotros la ayuda oportuna en el día de la necesidad, en la cual San Juan Crisóstomo, sepultado en esta basílica, te representó a Ti dirigiéndose a los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo de esta manera: “Recorred esta nueva Sion y circunvaladla: esto es, custodiadla, fortalecedla, afirmadla con oraciones; para que en el tiempo de mi ira, y cuando golpee al orbe, pueda mirar vuestros sepulcros, y cuando me presenteis las heridas que recibisteis, mi misericordia venza la ira, y por ella reciba vuestra intercesión. Y cuando vea las lágrimas del Sacerdocio y el Reino, me moveré a compasión y conmiseración, y traeré a recuerdo mis palabras: ‘Protegeré esta ciudad por David mi siervo, y Aarón mi santo’”. Señor, hágase, hágase. Amén, Amén.

miércoles, 21 de junio de 2017

EL INCENDIO DE PORTUGAL, CASTIGO DE DIOS POR LA OFENSA CONTRA LA VIRGEN DE FÁTIMA

El 16 de Junio de 2017 comenzó un gran incendio forestal en inmediaciones de la villa de Pedrógão Grande, perteneciente al distrito de Leiria (Portugal), incendio que ha consumido vegetación, casas y vehículos, y dejado, hasta el momento, 64 muertos y más de doscientos heridos. Las autoridades portuguesas, que en estos momentos están que no se sabe ni la hora que es, creen que el incendio, que hasta la madrugada de hoy estaba expandiéndose hasta Góis (distrito de Coímbra), pudo ser provocado, y que sancionarían a los vecinos del lugar si no limpiaron bien sus terrenos.
  
Casi ninguno se atreverá a decir esta verdad: Ese incendio, sea originado por lo que sea, es EL CASTIGO QUE DIOS ENVIÓ por la ofensa que el Antipapa Francisco Bergoglio realizó en su viaje a Fátima, al negar el Mensaje que la Virgen Santísima envió por medio de Lucía Rosa dos Santos (en religión Sor María Lucía de los Dolores). Negación que fue mucho peor que las de sus antecesores Roncalli (se negó a publicar el Tercer Secreto, y para contradecirlo, convocó al malhadado Vaticano II), Montini (mandó asesinar a Sor Lucía en 1958 y la hizo sustituir por una impostora, y en el Vaticano II impugnó la verdad de ser la Virgen Santa María Corredentora) y Wojtyla (se postuló como “el Papa de Fátima”, cuando en realidad adulteró el Rosario y se hizo el protagonista del falso secreto forjado por Joseph Ratzinger y Tarcisio Bertone a la luz del impío jesuita Edouard Dhanis), porque en esta oportunidad planteó oficialmente a la etérea y protestante “Virgen María del Evangelio” como oposición a la Bienaventurada Santa María Madre de Dios que veneramos los Católicos, porque mandó desterrar el temor de Dios y negó que Él residencie y castigue los pecados aún en este mundo.
 
Mas la bergogliana blasfemia no fue solo contra Nuestra Señora, lo que de suyo es mucho decir. No, ¡FUE TAMBIÉN CONTRA EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS!, cuya imagen preside la plaza frente a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima. La mesa (que no Altar, ya que el Novus Ordo no es Sacrificio sino una Cena) cubierta con mantel negro y flanqueada por seis candelabros negros, como usan los masones y los satanistas. La tarima, que daba la espalda a la Basílica, tenía 11 escalones que conducían a la Mesa (el número 11 representa los sefirot del árbol cabalístico y los grados que integran el Rito Escocés Antiguo y Aceptado en la Masonería -son 33 grados, 11*3=33-); y en la pared detrás de la sede una cruz impresa de la cual se desprende un “Cristo” resucitado deforme. Para colmo, en la “Bendición con el Santísimo” (¿cuál Santísimo?, si en la Misa Montiniana la Transubstanciación NO EXISTE NI TIENE LUGAR), Bergoglio usó una custodia en forma de un sol con siete rayos modern-art. Todo ello, en plena identidad con los ideales judeo-protestante-masónicos de ridiculizar y destruir la Misa, y para reiterar la embriaguez de la Gran Ramera Apocalíptica y el escarnio contra la Inmaculada Esposa de Cristo, la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica. Y como si no fuera suficiente, so pretexto de una peregrinación infantil para el 10 de Junio del presente, varias de las columnas exteriores de la Basílica fueron decoradas con estandartes en los colores de la bandera del “orgullo” homosexual.
  
Ahora los tartufos de uno y otro sexo se escandalizarán por esta reflexión y dirán “Esas son expresiones ofensivas a los creyentes y escandalosas a los incrédulos, propias más de un pagano”, “Dios es todo amor e incapaz de castigar”, “¿Por ventura se os olvida que María es Madre de Misericordia?”, “Ya este tío acabó de volverse loco” o cosas peores, y desearán arrojarnos en vida al Infierno, del cual los incendios no son más que figura débil. A ellos, tiren adelante, intenten rebatirnos con argumento bíblico y magisterial, y presenten sus pruebas, porque la Virgen dijo en reiteradas ocasiones que los pecados de la humanidad y la Apostasía en la Iglesia llegarían a tal punto que el brazo vengador de su Hijo no tardaría en caer para castigar al mundo con fuego. De Dios nadie se burla, y si no deja impune a cuantos ofenden a Su Divina Majestad, mucho menos a cuantos ofendan a su Santísima Madre: NEMO ILLAM IMPÚNE LACÉSSIT!

NOVENA EN HONOR DE SAN PABLO APÓSTOL

Novena aprobada por el Obispo de Barcelona en 1857. Puede rezarse en cualquier momento del año, pero también puede emplearse en preparación a las fechas litúrgicas en honor al Apóstol de los gentiles:
  • 25 de Enero (Conversión)
  • 10 de Febrero (Llegada a la isla de Malta)
  • 30 de Junio (Conmemoración)
  • 18 de Noviembre (Dedicación de la Basílica de San Pablo extramuros)
 
ADVERTENCIA
La memoria, pues, de los hechos y escritos del Apóstol San Pablo no puede dejar de ser muy provechosa a toda clase de personas, porque a los más grandes pecadores les debe animar su extraordinaria conversión, a los convertidos les debe mover su fidelidad y a los justos constantes les puede servir de modelo la práctica de sus virtudes altamente heroicas.
 
Procure, pues, el cristiano hacer con devoción esta novena, que no es otra cosa sino una sucinta colección de lo que nos dejó San Pablo en sus preciosas cartas que abundan en suaves reprensiones para los malos, saludables avisos para los buenos y sabios consejos para los que aspiren a la perfección.
  
NOVENA EN HONOR DE SAN PABLO APÓSTOL
 
 
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor y Dios mío Jesucristo, yo el más indigno de vuestros hijos, postrado humildemente a vuestra Presencia y lleno de sentimiento, confieso la poca gratitud que he tenido a vuestra infinita Bondad y Misericordia, el poco respeto y reverencia a vuestra real y augusta Majestad, y el poco temor a vuestra inviolable Justicia, habiéndome atrevido orgulloso a quebrantar vuestra santa Ley y despreciar vuestra preciosa Sangre por mi derramada; pero lo que más siento, Señor, es el poco dolor que he tenido de haberos de esta manera ofendido. Pésame, Dios mío, de haber pecado y propongo firmemente de nunca más ofenderos. Ayudadme, dulcísimo Señor, para que pueda cumplir con mi propósito, siendo en adelante un fiel imitador del apóstol San Pablo, a quien dedico esta novena para mayor gloria vuestra, honor del Santo y provecho de mi alma. Amén.
  
DÍA PRIMERO - 21 DE JUNIO
MEDITACIÓN: De la virtud de la Fe.
Todos los escritos de San Pablo nos dan una verdadera idea de la viva fe que tenía; y no solo estaba bien poseído de esta virtud, sino que también procuraba con sus exhortaciones inculcarla a los demás. “Fortalecidos con la virtud de la fe, les decía, tened cuidado que nadie os engañe con filosofías y vanos sofismas que son según la tradición de los hombres y según los elementos del mundo, pero bien lejos de la ley de Cristo. Permaneced constantes, hermanos, y conservad las tradiciones que os hemos predicado y las que os hemos manifestado en nuestras cartas. Guardaos que no haya entre vosotros algún corazón inclinado a la incredulidad, apartándose de esta suerte de Dios; antes bien amonestaos siempre los unos a los otros, pues seremos participantes de la gloria de Jesucristo, si seguimos hasta el fin los caminos por donde nos dirige la fe. Por esta virtud alcanzaron los patriarcas y justos de la antigua ley las promesas del Señor, conquistaron reinos, apagaron la violencia del fuego, pusieron en huida a los ejércitos extranjeros y hasta resucitaron a los muertos”. No olvides, pues, cristiano, las exhortaciones que te hace el santo Apóstol; anímate y haz revivir en tu alma esta antorcha de la le que con tus malas obras has amortiguado tantas veces. Atiende a la promesa que te hace San Pablo diciendo: “vendrá Jesucristo a ser glorificado en sus santos y hacerse maravilloso en todos los que creyeron”. ¡Cuánto alegrarás al santo Apóstol si permaneces firme en tu fe! “Gracias damos a Dios sin cesar, decía a sus fieles hermanos, porque cuando oísteis nuestra palabra no la recibisteis como palabra de hombres, sino como palabra de Dios. Temía que Satanás os tentase y que se hiciese vano e inútil nuestro trabajo; mas lleno estoy de consuelo y se me aparta toda mi aflicción, al saber que conserváis la fe que de nosotros recibisteis”. Aviva, pues, cristiano y aumenta tu fe, y de esta suerte podrás acudir seguro al santo apóstol para implorar su intercesión.
  
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar al apóstol San Pablo en la viva fe que tuvo de todos los misterios de nuestra santa Religión; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran santo la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
ORACION FINAL PARA TODOS LOS DIAS
Glorioso Apóstol de las gentes, a quien Jesucristo nuestro Señor eligió para publicar su santo Nombre por toda la redondez de la Tierra, y que fuisteis tan obediente a su voz, que despreciando todo respeto humano os dirigisteis presuroso a la predicación de su santo Evangelio; os suplico me alcancéis del mismo Dios un verdadero arrepentimiento de todos mis pecados para que, siguiendo vuestro santo ejemplo, atienda gustoso a la voz de mi Redentor que he oído tantas veces dentro de mi corazón, y tenga siempre en mi memoria vuestras heroicas virtudes, de las cuales nos habéis dejado tan perfecto dechado, para que, practicándolas como vos, alcance el fruto de ellas, viviendo y muriendo en gracia del Señor, para entrar a la participación de la eterna gloria e inexplicable felicidad, que tiene prometida a los que verdaderamente Le aman. Amén.
   
GOZOS EN HONOR A SAN PABLO APÓSTOL
 
Porque fuisteis pecador
Brillan más vuestros loores,
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
  
De Benjamín descendiente
Fuisteis Saulo esclarecido,
Hebreo, bien instruido,
Y a la Ley muy obediente,
Disteis a Dios la adoración
En Moisés legislador.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Admirable al mundo entero
Se hizo vuestra conversión,
Pues Jesús, de fiero león
Os trocó en manso cordero,
Y así es su pregonero
Quien fue su perseguidor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
A Damasco os dirigíais,
Y con sangre de cristianos
Empaparos vuestras manos
Vivamente apetecíais:
Mas mientras veloz corríais
Os detiene el Redentor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
La luz del que guía al trueno
Hasta el suelo os ha rendido,
Y casi desfallecido
La miráis de pavor lleno;
Mas, ¡qué estilo tan ameno
Escucháis del Dios de amor!
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
«Saulo, Saulo, ¿porque así
Me persigues sin sosiego?»
«¿Quién sois vos, respondéis luego,
Que venís radiante a mí?»
«Soy Jesus, que el blanco fui
De tu bárbaro furor».
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Del divino amor vencido,
Ya trocado os conocéis,
Y al Señor os ofrecéis
Contestando agradecido:
«¿Qué queréis, Jesus querido
De este grande pecador?»
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
«La ciudad que estabas ya
Para ver a breve instante,
Os dice Jesús amante,
Ciego te recibirá,
Y allí se te explicará
Tu destino y tu labor».
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Vuestros consocios turbados
Os conducen por la mano,
Y no entienden el arcano
Que contemplan admirados:
Del deslumbre consternados,
Andan presos del terror.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
¡Sinagoga, viste luto,
Que entra ciego en la ciudad
El que de tu impiedad
Defensor fue muy astuto!
Contra ti será su fruto,
No será mas su fautor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Por orden del Poderoso,
Ananías os visita,
Vuestras cataratas quita
Y os instruye cariñoso:
«Vos seréis, dijo gozoso,
Vaso de elección y honor».
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
De Jesús soldado fuerte
Desde aquel día sois vos,
Preparado ya por Dios
A sufrir hasta la muerte,
Y empezasteis de esta suerte
Predicando con fervor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Con rapto al Señor
En el Empíreo oísteis,
De arcanos que recibisteis
Fue vuestro saber iluminado:
El mundo quedó pasmado
Por tan inaudito favor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Testigos los pueblos son
De vuestro constante celo,
Con que las sendas del Cielo
Enseñáis con perfección,
Y vuestra predicación
No respira sino amor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Que lo diga Antioquía,
Roma, Atenas, Malta, Apolonia,
Toda la gran Licaonia,
Filipos, Pafos, Bética y Candía:
En fin, toda gente oía
Vuestra voz de gran doctor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Sufristeis persecuciones,
Azotes y crueles penas
De naufragios y cadenas,
Calabozos y prisiones;
Mas por esto a las naciones
Predicáis con gran valor
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Decretó por fin Nerón,
Siendo vos preso y atado,
O bien ser decapitado
O seguir su religión:
«El martirio es mi elección»,
Decís al emperador.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Vuestra cabeza cortaron,
Y en tierra tres saltos dio
De los que, Roma lo vio,
Tres fuentes de agua manaron,
Y los labios pronunciaron
El nombre del Salvador.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Los prodigios que hicisteis
Fueron grandes y admirables,
Pues a muertos e incurables,
Salud y vida les disteis,
A los pobres socorristeis
Con el cariño mayor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Es creencia universal
Que aliviáis a los dolientes,
Y al que padece accidentes
De epilepsia fatal
Le curais luego su mal,
Si os lo pide con fervor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Porque fuisteis pecador
Brillan más vuestros loores:
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
V. Tú eres vaso de elección, ¡oh San Pablo Apóstol!
R. Predicador de la verdad en el universo mundo.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que has instruido al mundo entero por la predicación del apóstol San Pablo, haz, te lo rogamos, que honrando su memoria, marchemos hacia Ti imitando sus ejemplos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
 
En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO - 22 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: De la Esperanza.
La virtud de la esperanza es la que despierta en nuestros corazones el deseo de poseer y conocer aquellas cosas misteriosas y sublimes que nos enseña la fe. “Por esta virtud andamos, como dice el Apóstol, por si podremos de algún modo alcanzar el premio para el cual Dios nos ha criado”; y por la esperanza de este premio debemos obrar bien, sabiendo que no es Dios injusto para que se olvide de las obras que hacemos por su amor o por el de nuestros semejantes. ¡Oh, quién estuviera dotado de la constante esperanza de nuestro santo Apóstol, obrando en todo como si ya Dios le hiciera participante de las dulzuras celestiales! Por eso decía que su morada estaba en los cielos, en donde está Jesucristo sentado a la diestra de Dios Padre. Allí pues, cristiano, a imitación suya hemos de dirigir nuestros pensamientos y no a las cosas de este mundo: nuestro vivir y obrar ha de ser luchando contra las perversas inclinaciones que sentimos en nosotros mismos, pues que “a la verdad no tienen comparación los trabajos de esta vida con la gloria que Dios manifestará a sus escogidos”. Procuremos, pues, tener una firme esperanza de los bienes que Dios puede y quiere dispensarnos, y acordémonos que en las borrascas de nuestra alma nos servirá esta virtud de una áncora muy firme y segura que penetrará hasta los insondables abismos de la gracia de Dios. “Acudamos, dice el Apóstol, con confianza al trono de la divina gracia, a fin de alcanzar clemencia y protección para aquel tremendo día en que vendrá Jesucristo para dar la salvación eterna a aquellos que cifraron toda su esperanza en su infinita misericordia”. Sepamos imitar la admirable esperanza de San Pablo que le obligaba a exclamar: “De los cielos esperamos a Jesucristo nuestro Salvador, el cual transformará con su poder nuestro cuerpo vil y abatido en un cuerpo glorioso e inmortal, resucitándole a semejanza del suyo a una vida eterna y siempre feliz”.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar la firme esperanza de San Pablo; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO - 23 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: Del Amor que es debido a Dios.
El amor de Dios, o sea, la virtud de la caridad, es sin duda la mayor de todas las virtudes, de manera que aunque el hombre hablase las lenguas de todas las naciones del mundo, aunque tuviese el don de profecía y supiese todos los misterios y cuanto se puede saber, y tuviese tanta fe que con ella traspasase los montes de un lugar a otro; de nada le serviría si no tuviese el amor debido a Dios. Y aunque distribuyera todos sus bienes para alimento de los pobres, y entregase su cuerpo a las llamas para ser abrasado; nada con eso mereciera si dejase de amar a Dios. Haz pues, cristiano, que todas tus cosas estén fundadas en el amor de Dios, porque los que aman a Dios serán conocidos de Dios y serán su templo y morada: Dios andará y vivirá entre ellos, Dios será su rey, y ellos serán su pueblo. “¿Podrá por ventura, decía el Apóstol, separarme del amor de Jesucristo la tribulación, la angustia, el hambre, la desnudez, la persecución o la cuchilla de los tiranos? No, por cierto; porque todas estas cosas jamás arredran al que esta confortado de Dios que tanto nos ama. Y así bien seguro estoy que ni los ángeles, ni la vida, ni la muerte, ni las cosas presentes, ni las venideras, ni otra criatura alguna podrán jamás separarme del amor de Dios que he aprendido en Jesucristo”. Tal era el amor que San Pablo profesaba a Dios que le hacía exclamar: “Deseo ya que mi alma deje los lazos del cuerpo y se una con Jesucristo; pues aunque vivo, no soy yo el que vivo, sino que vive Cristo en mí”. Muévete, cristiano y devoto de San Pablo, a la consideración de tan intenso amor, y confúndete al mismo tiempo de lo poco que has amado a un Dios tan bueno, que siendo rico se hizo pobre, para que tú pudieses ser rico y feliz. Ya que tienes por patrón a San Pablo, acude a tu Dios diciéndole como él: “¿Quién sois vos, Señor?” Te responderá: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues con tus malos pensamientos, escandalosas palabras y perversas acciones. Cesa de ofenderme, pues que yo nunca he cesado de amarte”.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar a San Pablo en el puro amor que profesó a nuestro Dios y Señor; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA CUARTO - 24 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: Del Amor que es debido al prójimo.
Las afectuosas cartas que dirigía San Pablo a sus iglesias y amigos, nos dan a entender cuán grande era el amor que les tenia, y lo mucho que deseaba que los fieles se amasen entre sí: “Ayudaos, les escribía, los unos a los otros, y así cumpliréis la ley de Cristo. Obrad y hablad sin murmurar jamás de vuestros prójimos; no oprimáis ni engañéis a vuestros hermanos, y permanezca entre vosotros la caridad fraternal. No volváis mal por mal; antes bien no os canséis jamás de hacer bien a todos, pues de esta suerte seréis ricos en buenas obras, y vuestro tesoro será un fundamento el más sólido para alcanzar la vida eterna. Acordaos de los presos y afligidos como si los tuvierais a vuestro lado, y con espíritu de mansedumbre y amor corregid a los malos, consolad a los pobres y humillados, y sed sufridos con todos. Vosotras mujeres, sujetaos del modo que conviene a vuestros maridos. Maridos, amad a vuestras mujeres y no seáis desabridos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres; padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos castigándoles sin medida ni razón. Siervos, obedeced a vuestros señores; y vosotros señores, recompensad a vuestros siervos con justicia y equidad. Revestíos finalmente todos de entrañas de misericordia, de benignidad y de paciencia. Vosotros sabéis bien el amor que siempre os he profesado, procurando en todo complacer a todos, no buscando mi propia comodidad, sino el provecho de todos para su salvación. De muy buena gana daré todo lo mío y me daré a mí mismo por vuestras almas, aunque apreciándoos mucho, sea yo aborrecido de todos: pues tanto en mi prisión como encontrándome en la predicación del Evangelio, siempre os tengo en mi corazón, y Dios es testigo de qué modo os amo a todos vosotros en las entrañas de Jesucristo”. ¡Intensa caridad del Apóstol! Con mucha razón aquellos sacerdotes de Mileto se arrojaron sobre su cuello, llorando y besándole amorosamente, cuando al despedirse les dijo que ya no le volverían a ver, y con el más profundo sentimiento le acompañaron hasta el buque que le aguardaba para marcharse a Jerusalén. ¡Oh, cómo no te mueves tú también, cristiano, a las penetrantes expresiones de amor con que te habla el Apóstol para que le imites, amando a tu prójimo como a ti mismo por amor de Dios! Acuérdate de tus odios y venganzas: llóralas ante el supremo Juez, y sigue en adelante el ejemplo de caridad de San Pablo, que hoy es el objeto de tu meditación.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar al apóstol San Pablo en el grande amor que profesó al prójimo; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA QUINTO - 25 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: De la Penitencia.
El único camino que queda al hombre después del pecado, es el de la penitencia. Por esto nuestro santo Apóstol, considerando la gravedad de sus faltas contra su Dios a quien había perseguido, dice que se complace y alegra por Jesucristo tanto en sus enfermedades, como en sus afrentas, angustias y persecuciones, porque todo lo mira como venido de la mano de Dios para castigar sus pecados contra Él cometidos. En espíritu de penitencia, dice, “sufrí ser azotado cinco veces por los judíos y tres veces por los romanos; sufrí naufragios, fatigas, hambre, sed, frio y desnudez; peligros de los judíos, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, y peligros de falsos hermanos, que me hacían traición con pretexto de amistad”. Bien conocía el glorioso santo todos estos peligros; no obstante procuraba vivir para poder así satisfacer por todos sus pecados. En Damasco huyó de la muerte que le preparaban los judíos, descolgándose por la muralla. En Iconio escapó de un fuerte motín y alboroto que contra él se había promovido. En Listra, a pesar de ser apedreado y arrastrado por el pueblo, procuró evadir la muerte para poder continuar su predicación. En Cesarea no pudieron persuadirle sus amigos que retrocediese de ir a Jerusalén, en donde se le esperaban penas y crueldades de los judíos. En fin, deseaba vivir para padecer, deseaba padecer para satisfacer, y deseaba satisfacer para merecer el premio de los escogidos del Señor. Considera ahora, cristiano, cuantas veces has abusado de la divina bondad y misericordia, y muévete a penitencia y contrición. “¿No sabes, dice el Apóstol, que la benignidad de Dios te convida a penitencia?” No atesores ira con tu corazón duro e impenitente para aquel terrible día, en que se revelará a todo el mundo lo más recóndito de los corazones humanos. Haz que se diga de ti: “Aquel que tanto pecó llora sus pecados y hace penitencia de ellos”, pues los judíos cristianos así decían de San Pablo: “Aquel que tanto nos perseguía, ahora predica la doctrina de Jesucristo”, y de esta suerte glorificaban todos al Señor, y los malos se convertían a Él a imitación del apóstol San Pablo. Imítale, pues tú también, cristiano; conviértete a tu Dios y de todos tus delitos haz verdadera penitencia.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar al apóstol San Pablo, haciendo una verdadera penitencia de nuestros pecados; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
   
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO - 26 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: De la Paciencia.
Bendito sea el Señor, padre de las misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están atribulados”. ¡Con que palabras nos demuestra el apóstol San Pablo la virtud de la paciencia, y de qué modo tan propio invoca al Señor de quien recibimos joya tan preciosa! Esta es otra de las virtudes con que debe revestirse el pecador para sufrir las penalidades que reparte el soberano Señor a los descendientes de Adán. Por esto dice el Apóstol que “Dios castiga a los que ama, y azota a aquellos que recibe por hijos”; y en otro lugar dice que “los que querrán vivir piadosamente en Jesucristo, padecerán persecución”. Gloriémonos, pues, en nuestras angustias, como se gloriaba San Pablo; suframos si somos perseguidos, bendigamos a los que nos maldigan, roguemos por los que nos blasfemen, y no nos aflijamos, aunque seamos reputados como basura y escoria de los demás hombres; pues Dios que consuela a los humildes, también nos consolará en estos desprecios y sufrimientos. No quieras, no, cristiano, huir de las penas y aflicciones con que permite Dios seas probado, pues la virtud de la paciencia se perfecciona con estos trabajos y te bastará para sobrellevarlos la gracia del Señor. Así decía San Pablo: “todo lo puedo en aquel que me conforta”. Por eso reprendió a sus compañeros cuando lloraban por él, al partir para Jerusalén: “¿Por qué, les decía, afligís y quebrantáis mi corazón con vuestro llanto? Sabed que estoy aparejado no solamente para ser preso y maltratado, sino aun para morir por el nombre de Jesús”. Esforcémonos, pues, todos para alcanzar la virtud de la paciencia. En todas nuestras adversidades acudamos a Dios y al santo Apóstol, y de esta suerte no nos angustiarán las tribulaciones; en nuestros apuros no nos faltarán los recursos espirituales, en nuestras persecuciones no seremos desamparados, y por mas abatidos que nos encontremos, no pereceremos jamás. Entonces nos dirá el Apóstol como decía a los hebreos: “Tened en vuestra memoria aquellos días en que sufristeis grandes combates de trabajos, fuisteis hechos espectáculo de oprobios y tribulaciones, sufristeis con gozo que os robasen vuestras haciendas; mas no desconfiéis: necesaria os es por cierto la paciencia: esa es la voluntad de Dios: recompensados quedaréis”. Si, cristiano: los trabajos y penas que sufras con paciencia, te los recompensará el Señor con una gloria que no tendrá fin.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar la paciencia y resignación de San Pablo; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO - 27 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: De la Humildad.
La humildad es aquella virtud de la que se valió el apóstol San Pablo para predicar sin sublimidad de palabras la doctrina del Crucificado. Enemigo el Santo de la soberbia, así le hace exclamar su apostólico celo contra el hombre orgulloso: “¡Oh hombre!, le dice, ¿quién eres tú? ¿Qué cosa posees que no la hayas recibido de Dios? Y si de él lo has recibido, ¿por qué te glorias y ensalzas como si fuese cosa de ti propia? Si piensas tú ser algo te engañas: nada serás, si antes no te persuades que por tus propias fuerzas nada puedes ser. ¿Qué te importa andar hinchado y lleno de soberbia, demostrando con tu hipocresía y altisonantes palabras una apariencia solamente de virtud? Procura ser humilde y virtuoso; y si eres sabio, no te ensoberbezcas por ello, y ten en cuenta que muchos de los que se creen saber algo, no conocen aun de qué modo les conviene saber”. Aprendamos del apóstol San Pablo que, a pesar de la excelencia y sublimidad de sus escritos, que más parecen divinos que humanos, dice que él es el menor de los apóstoles, que ni siquiera es digno de este nombre, que es un ignorante en sus discursos, que si predica el Evangelio de Jesucristo no tiene que gloriarse por ello, y que ni él ni otra criatura alguna debe presumirse que sea suficiente para pensar algo como propio de sí, “porque todo nuestro conocimiento y suficiencia nos viene de Dios”. Confiesa lleno de humildad que antes había sido blasfemo, perseguidor e injuriador, y no se avergüenza en decir que es el primero de los pecadores. “Cuidado, pues, en no seduciros, porque si alguno de vosotros, decía el mismo santo a los corintios, se tiene por sabio, mejor fuera si se hiciese como ignorante y sencillo, porque la sabiduría de este mundo es estupidez para con Dios”. Por lo que no debemos jamás gloriarnos ni hacer alarde de lo que sabemos, aunque nos parezca sublime y elevado; de esta suerte nos acomodaremos a las cosas humildes y seremos amables y sencillos para con nuestros prójimos; y si nos conocemos útiles para ellos, especialmente para los flacos y pobres de espíritu, prestémonos gustosos a su servicio, gloriándonos solamente en el Señor.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar a San Pablo en su profunda humildad; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
   
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA OCTAVO - 28 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
   
MEDITACIÓN: De la Oración.
San Pablo, a quien Dios quiso elegir para ejemplar de los pecadores, nos manifiesta en muchas de sus cartas el gran cuidado que tenía en orar no solamente por él, sino que también por toda la Iglesia. Ya desde el momento en que se vio trocado por la eficacia de la gracia divina, se fue a Damasco, y allí puesto en oración esperó que llegase Ananías, a quien Dios había destinado para que le instruyera y bautizase. Escribiendo después a los de Éfeso les dice: “doblo mis rodillas al Padre eterno, para que por su santo Espíritu os corrobore en la virtud, según los tesoros de su gloria”. A los romanos les participa que siempre sin cesar hace mención de ellos en sus oraciones; y a los filipenses les escribe diciéndoles que da gracias a Dios cada vez que se acuerda de ellos, haciendo lleno de gozo oración por todos. Sabemos también que encontrándose preso con Silas, estaba en oración dentro del calabozo alabando al Señor. En fin, él en todos tiempos, ocasiones y lugares dio el más relevante ejemplo rogando por él y sus hermanos al Señor. Tanta era la importancia y necesidad que el Apóstol conocía de la oración, que siempre la encargaba a los fieles tanto en sus escritos como en su predicación: “Ruégoos, hermanos míos, les decía, por Jesucristo nuestro Señor y el amor del Espíritu Santo, que me ayudéis con vuestras oraciones. Orad y velad en todo tiempo y con todo fervor, rogando a Dios por todos y por mí, a fin de que me dé acierto en la predicación de su santo Evangelio. No andéis solícitos de las cosas de este mundo; dirigid vuestras oraciones a Dios, dándole gracias al mismo tiempo de los favores que os ha dispensado; y de este modo la paz del Señor reinara en vuestros corazones y todas vuestras acciones serán honestos y fundadas en la piedad”. Ea, pues, cristiano, la oración te encarga a ti también el santo Apóstol: dirígete á él con toda confianza y pídele por ti y por tus hermanos el remedio de todos los males, especialmente de aquellos que perturban nuestro sosiego y tranquilidad espiritual.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar al apóstol San Pablo; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO - 29 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: De la Perseverancia.
Hoy que concluyes, cristiano, la novena del apóstol San Pablo, nada puedes meditar mejor que su perseverancia, para que lo sepas imitar hasta la muerte. Las persecuciones, los peligros, las injurias, las cárceles, los tormentos y finalmente la muerte que sufrió, son un testimonio el más evidente de su invencible perseverancia, desde el día en que Dios le llamó para ser su Apóstol hasta el día en que recibió del mismo Señor la palma del martirio. Por eso nos recomienda tanto en sus escritos esta virtud: “Permaneced, nos dice, firmes y constantes creciendo siempre en la obra del Señor, estando ciertos que vuestro trabajo será bien atendido. Velad siempre y sed fuertes en vuestra fe; retened la palabra de vida que os he dirigido, pues no pienso ni deseo haber trabajado en vano”. “Con toda sencillez he vivido y conversado entre vosotros, decía a los fieles de Corinto, y espero que conoceréis y retendréis hasta el fin lo que habéis logrado leer y conocer en mis cartas”. Escucha, cristiano, como reprendía el santo Apóstol a aquellos hombres de Galacia que no sabían ser constantes en el bien que se les había enseñado: “¡Oh insensatos!, les decía, ¿quién os ha fascinado y engañado para que no obedezcáis a la verdad que se os inculcó? ¿Tan necios sois que habiendo empezado una vida espiritual, queráis acabar con una vida solamente carnal? ¿De este modo despreciáis y echáis a perder lo que habéis trabajado y sufrido para alcanzar vuestra salud espiritual?” Haz, pues, devoto de San Pablo, que esta novena en que has meditado sus hechos y consejos, quede de tal suerte grabada en tu memoria, que jamás olvides y dejes de practicar las virtudes que en ella has aprendido. De ti se despide el Santo diciendo: “Guarda, hermano, los divinos mandamientos hasta la venida de Jesucristo, sin dar jamás lugar a reprensión alguna; y en fin, todo lo que sea verdadero, honesto, justo, amable, virtuoso y digno de alabanza, esto solamente piensa y medita. Y todo lo que aprendiste, recibiste, oíste y viste en mí, esto es lo que debes hacer”. De esta suerte el Dios de la paz será contigo, y pues que Él da los auxilios para empezar, Él también te dará la gracia necesaria para perseverar hasta el fin de tu vida y entrar después de tu muerte a la participación de su gloria por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar al apóstol san Pablo en su invencible perseverancia en el bien obrar; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
   
La oración y los gozos se rezarán todos los días.

martes, 20 de junio de 2017

EL PUNK ROCK, CREACIÓN JUDÍA

Tomado de ENLACE JUDÍO.
  
LA RAÍZ JUDÍA EN LOS ORÍGENES DE LA MÚSICA PUNK
Germán López/ENLACE JUDÍO (México)
 
El periodista norteamericano Steven Lee Beeber, autor del libro “The Heebie-Jeebies at CBGB’s: A Secret History of Jewish Punk”, comenta en la revista digital Tablet uno de los temas en los que se ha especializado: las raíces judías y su influencia en los pioneros de la música de género punk.
 
El músico Alan Vega (nacido como Boruch Alan Bermowitz, en Brooklyn, Nueva York), y que falleció apenas el pasado año, tuvo el desastroso debut con su banda Suicide, junto con su también amigo judío, Marty Rev, en el extinto Centro de Artes Mercer de la ciudad de Nueva York en el año de 1973, donde recibió todo tipo de abucheos y desinterés ante su desconcertante nueva propuesta musical. “Arrojamos Treblinka en la cara del público. Cruzaron las puertas del auditorio y entraron en el infierno”, comentó en 2008 en una entrevista al Jewish Chronicle sobre esa experiencia.
  
   
Para Lee Beeber existe algo excepcional en la música punk que logra que a décadas de su surgimiento, siga generando un especial interés sobre su desarrollo que no obtienen otros géneros musicales como el psicodélico o el glam. Él considera ver en el punk y en su génesis, cosa que ha plasmado en sus obras publicadas, algo que otros analistas del tema no logran escudriñar: los orígenes e influencia judías de algunos de los más importantes músicos del género.
 
Un hecho que el periodista considera crucial y del que su idea parte, es la detención y subsecuente juicio del nazi Adolf Eichmann en 1961 por el Estado de Israel. Esto fue un suceso, que no solamente en Israel, donde se levantó el velo que cubría el silencio que por 16 años los sobrevivientes del Holocausto habían mantenido sobre la tragedia con los jóvenes y consigo mismos, si no en todo el mundo levantó una fuerte conmoción. El juicio y condena del ex-integrante de las SS, se mediatizó y generó el debate a través de la ya popular señal de televisión, y esto, a criterio de Lee Beeber, influyó decisivamente en los entonces jóvenes judíos que forjarían una parte importante de los cimientos del punk, y que gran parte de ellos tenían su origen en la ciudad de Nueva York.
 
Además de Vega y Rev, jóvenes judíos contemporáneos suyos como Jeffrey Hyman y Tamás Erdélyi (futuros integrantes de The Ramones), Lenny Kane (futuro miembro de The Pattie Smith Group), Chris Stein (futuro cofundador de Blondie) o Lou Red (futuro vocalista de The Velvet Underground) se verían impactados por esto. Y no solamente cree que esta generación se conmocionó al enterarse de este hecho: también artistas que generacionalmente les precedían, como Genya Ravan, una sobreviviente del Holocausto, debió verse impresionada.
   
Es así que considera que jóvenes como el grupo de amigos de Friedman, Kempner, Shernoff, Manitoba y Patterson, formaran una banda de punk con el nombre de The Dictators; que The Ramones tuviesen una canción llamada Blitzkrieg Pop o Commando y que atacasen al Presidente Ronald Reagan en la canción Bonzo goes to Bitburg por haber visitado un cementerio donde yacían oficiales nazis; que Chris Stein coleccionara parafernalia nazi para “demostrar que los judíos habían ganado”; o que Lou Reed hablara de “cuerpos muertos apilados en montones” en Heroin o de “el país fantasma ensangrentado en el este” en Black Angel’s Death Song.
   
“El punk es una fuerza incitadora que se levanta en oposición a la opresión y a la injusticia. Los judíos que formaron el mundo del punk, crearon una nueva sensibilidad, un nuevo tipo de campo de concentración” afirma Lee Beeber.
  
The Ramones
 
  
Este intercambio de palabras entre un carabinero y un punk es uno de mis recuerdos imborrables de los primeros conciertos a los que fui. Yo era chico, iba en algún curso de la básica y por alguna razón que ya no recuerdo, llegó a mí un casete de los Ramones y me obsesioné. Fui a verlos con un amigo y su papá que se dedicó a pegarles patadas a todos los punkies que bailaban mientras yo y mi compañero de curso alucinábamos chamullando en inglés y cantando frente a toda esa energía desplegada en el escenario, parados en la cancha desde la que apenas lográbamos ver por nuestra altura.
  
Ramones es la banda que lideró la movida punk en EEUU. Fundada por Jeffrey Ross Hyman, más conocido como Joey Ramone, un “joven problema” judío de Nueva York quien fue el vocalista y principal figura del grupo. Irrumpieron a fines de los setenta en el mítico club CBCG donde se concentraba gran parte de la bohemia y vanguardia de la ciudad. Por aquel escenario pasaban bandas como Blondie, Talking Heads o Patti Smith, siendo esta última la que los apadrinaría sobre ese escenario. Con melodías que se remontaban a los orígenes del rock and roll, pero aceleradas cien veces y con tan solo cuatro o cinco acordes en la guitarra, precedidos por un one-two-three-four, los Ramones llegaron para ponerle actitud a una escena cultural que musicalmente estaba bastante dominada por el elitismo y virtuosismo del rock progresivo, que se había alejado de las calles y lo que estaba pasando en la sociedad. Ellos entraron ahí para despertar, unir y mover a los jóvenes que no encontraban su lugar. Sobre esa naciente escena musical, Marky Ramone, baterista de la banda, declaraba hace unos años previo a tocar en Tel Aviv con su nuevo grupo: “Conozco a un montón de gente que no ve al punk como una cosa judía importante, pero, como he dicho antes y diré otra vez, es la más judía-americana de todas las formas musicales. Esto fue dado a luz en el CBGB (un establecimiento de propiedad judía), contó con artistas judíos y se toco para el público judío”.
 
El nombre de la banda proviene del seudónimo que utilizó Paul McCartney al registrarse en un Hotel: Paul Ramone. Siguiendo esa idea todos los integrantes agregaron a su nombre este apellido. El disco debut de la banda, “Ramones”, dejaría inmortalizado con su primera canción el que hasta el día de hoy es el mayor himno del punk rock: “Blitzkrieg bop” con su grito de “Hey ho, let’s go!”, con canciones como “Judy is a punk” o “Beat on the brat”. Los discos posteriores fueron seleccionados por la revista Rolling Stone como los mejores y más representativos del rock en sus respectivos años. Entre ellos destacan “Rocket to Russia”, “End of the Century” y “Mondo Bizarro”, ademas de sus discos en vivo: “It’s Alive” y “Loco Live”.
  
Los Ramones a lo largo de su trayectoria volvieron a enfocar al rock en sus raíces, creando en el punk rock una voz para espacios marginados en la sociedad que no calzaban con el naciente y plástico “new wave” o el posterior “glam rock”, ambos movimientos musicales vinculados al consumo masivo, con la estética del creciente uso de sintetizadores en la música y dando con ese sonido electrónico la sensación de que en los ochenta la tecnología estaba llegando a todos, cuando en realidad no lo hacía. Los Ramones, por el contrario, con un look obrero, usando jeans tan gastados que llegaban a estar rotos -moda que sin querer impusieron-, trajeron al escenario lo que realmente pasaba en la calle, con letras entretenidas y críticas y 100% de actitud. Es así como se volvieron una de las bandas más influyentes de la historia del rock. Eddie Vedder viajó con cámara en mano documentando la última gira de la banda y es común escuchar en los conciertos de Pearl Jam “I belive in miracles” de los Ramones. Bono en toda la gira “Elevation Tour” de U2, dedicó la canción “In a little while” al en ese entonces ya difunto Joey Ramone. Y ellos dos junto a Red Hot Chili Peppers, Green Day, Metallica y otros grabaron el disco tributo “We’re a Happy Family”.
 
No por nada el 2002 la banda ingresó al Salón de la Fama del Rock and Roll. Los Ramones habían reciclado el rock, le dieron actitud y personalidad. Dieron la patada inicial para despertarlo de su comodidad.
  
Luego de su separación en 1996, cada uno siguió con sus proyectos propios. Joey Ramone falleció producto de un cáncer en 2001 y Nueva York lo honró con su propia esquina en la ciudad. Su disco solista póstumo “Don’t worry about me” se hizo conocido gracias a su versión de la canción “What a wonderful world”.

viernes, 16 de junio de 2017

LA INFIDELIDAD DE LOS CRISTIANOS ES PEOR QUE LA INFIDELIDAD DE LOS JUDIOS

Tomado de FUNDACIÓN SAN VICENTE FERRER.
  
“EL TIEMPO DE LA SEMENTERA DE LA PALABRA EVANGÉLICA ENTRE LOS GENTILES, SE HA TERMINADO”
 
Mons. José Franklin Urbina Aznar
 
Santo Tomás de Aquino en la SUMA TEOLÓGICA (2-2, q. 10, a. 5) nos explica las distintas especies de infidelidad que hay, diciendo que es “el pecado mas grave”. Escribe:
“...consistiendo el pecado de infidelidad en resistir a la Fe, esto puede hacerse de dos maneras. O se resiste a la Fe aún no recibida y tenemos la infidelidad de los paganos y gentiles; o se resiste a la Fe Cristiana ya recibida, bien sea en figura y tenemos la infidelidad de los judíos, bien en la manifestación misma de la verdad, y así es la infidelidad de los herejes. Mas, si distinguimos las especies de infidelidad por orden a los errores en las diversas materias de la Fe, las especies son indeterminadas. Pueden, en efecto, -como enseña San Agustín-, multiplicarse hasta el infinito”.
    
La primera infidelidad a la que Santo Tomás se refiere es la de los paganos y gentiles. Es la infidelidad a la Fe aún no recibida. Es la resistencia del hombre a convertirse a la verdad que Dios predicó entre los hombres. Es la pasión por seguir opiniones basadas en la “omnisciente” voluntad humana. “Los que no crean serán condenados”.
 
A los hombres les es más fácil convertirse a la prostitución sin reflexionar que reflexionando aceptar la verdad.
 
El texto del Evangelio de San Mateo (XXIV, 14) dice: “Se proclamará, dice Cristo N. S., esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin”. Debemos reflexionar varias cosas de este texto:
  1. Que el Evangelio ha de ser predicado en todo el mundo. No dice que todas las naciones se convertirán, pues quienes no crean serán condenados.
  2. Que el deseo de Cristo, y esto está implícito y claro, significa que El quiere que todos los hombres entren en Su única Iglesia, y por lo tanto Dios desaprueba las diversas religiones que hay en el mundo, que ahora los herejes modernistas dicen que no solamente son queridas de Dios, sino que todas ellas al igual que la Iglesia Católica, son diversos caminos de salvación. ¿No es muy clara la deformidad monstruosa de ese evangelio que predican los del Concilio segundovaticanista.
  
Parecería imposible conocer el momento del fin pues no es posible a nadie saber el tiempo en que todas las naciones han recibido el mensaje evangélico. Por este camino no es posible. Pero hay muchas y muy grandes señales que lo van a anunciar. Si fuera un acontecimiento velado a los ojos de los hombres que escondiera su inminencia, el texto del Evangelio de San Lucas sería ocioso y desorientados. Dice San Lucas en el Cap. XII, v. 54 y siguientes: “Decía también a la gente: «Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: Va a llover, y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: Viene bochorno. Y así sucede». ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la Tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo?”. Cristo no solamente se refería al tiempo del Mesías que Su pueblo no había conocido, sino a las señales próximas a Su Parusía cuyas señales estarían a la vista y para el entendimiento del pueblo. El Señor está muy lejos de ser compasivo con los que “ignoran". Los llama “¡Hipócritas!”. Dura palabra para los que ignoraron el momento de su visitación, y dura palabra para todos aquellos que “ignoren” las señales de Su Parusía.
  
El fin del mundo, acontecimiento dramático y terrible, inevitable, vendrá acompañado también de otros sucesos fuertemente relacionados, claramente profetizados y podríamos decir que contemporáneos como para llamar la atención de cualquiera que no tenga hemorroides cerebrales. ¿Podríamos decir que todos estos acontecimientos pueden pasar inadvertidos? Tal vez se pueda justificar la ignorancia del pueblo del momento en el que la sementera del Evangelio entre los hombres ha llegado a su fin, sin que por esto dejen de tener una grave culpa, pero no se puede decir lo mismo del destierro del Sacrificio por la infidelidad de los hombres; la Apostasía, por la infidelidad de los hombres; la presencia del Anticristo claramente avisada en La Salette, igualmente por la infidelidad de los hombres; y el regreso de los judíos a la Tierra Prometida y como capital Jerusalén, acontecimiento histórico que sólo se atreven a negar los ciegos voluntarios y a desligarlo de las señales de la Parusía inminente.
 
Los hombres de la generación del fin estarán ciegos y sordos a todas estas cosas como una lata de gas pero por sus horribles, diabólicos y monstruosos pecados y pasiones -los malos seguirán haciendo el mal y no entenderán nada, dice el Profeta Daniel-, de forma que ignorarán las guerras y los rumores de guerras nunca antes acontecidas; la violencia, la inseguridad, el odio y el terror social e incluso la depravación de los niños; la corrupción generalizada y profunda del espíritu de los hombres pues ese es un lodo en el que se revuelcan a gusto para sebar sus más bajas pasiones; el agravamiento de los desastres de la Naturaleza mientras no los afecte a ellos o a sus intereses personales.
  
Los hombres de la generación del fin, esa que está preparada para arder en el fuego en la Tierra (II Pedro, III, 7) reservado para destruir a los malvados y en el del Infierno, no es una generación de verdaderos ciegos, pero están profundamente infectados de deshonestidad y de malicia. Los aparentemente ciegos y los del club de los “no pasa nada” son deshonestos encharcados en la depravación. Los que oyen todo y nunca atienden, aunque bajen la cabeza, están poseídos por alguna clase de demonio. Estos pobres miserables están esperanzados en el fondo de su alma en las promesas de un mundo que comienza a abrir sus puertas para dar paso libre al libertinaje, a la indiferencia, al Indiferentismo y la libertad sexual, de los que tienen el alma rebozando. Todos ellos, forman una sola empresa, un solo corporativo que tiene muchos niveles y muchos departamentos. Que no se sientan libres de esta trabazón los que sólo son tibiecitos que huelen a vómito, o los que con la boca confiesan su ardiente fe, pero que con las obras manifiestan lo contrario. Se sienten distinguidos de redingote y bombín, pero no son capaces del menor esfuerzo por su Dios y por su Religión.
  
Todos ellos forman un todo compacto que abarca a los más despreciables y los que en el alma han instalado a los demonios de su elección. La actitud de estos hombres endemoniados y su espíritu, tienen como cosa despreciable todas estas señales que significan solamente que su hora ha llegado. Que el mundo deseado es el que ya tienen al frente que les ha de permitir actuar con libertad y quedar libres de la condena y de la conciencia como cuando el Cristianismo dominó el entorno con ciencia y poder.
  
No son, pues, estos hombres ciegos sino que están sintiendo en lo más profundo de su ser, y con razón, que el nivel de depravación de su alma, ha sido igualado por el nivel de depravación del mundo y así se sienten satisfechos.
  
Son esos hombres capaces de confesar su fe cristiana, mientras pasan de prisa por la cumbre del Calvario donde están clavando en una Cruz al Hijo de Dios, o está agonizando, y aceleran el paso, y con un ademán de indiferencia o de fastidio, corren para atender sus actividades, sus negocios particulares, sus reuniones lujuriosas, sus viajes o sus fiestas de figurado social. El Hijo de Dios dice: “Tengo sed” y cómo se sienten perturbados, ¡cómo se sienten fastidiados!.
  
Esta gente perversa del fin, es peor que los judios que rechazaron la Fe recibida en figura. Porque se bautizaron, creyeron, practicaron, recibieron los Sacramentos, alardearon de su fe para la apariencia exterior y la abandonaron y no fueron capaces de dar ni su tiempo -que no les cuesta- para su Dios.
  
Estos son los hombres de la Iglesia del Ocaso que es la Iglesia del Anticristo, que cambió la celebración del Sacrificio hacia el Oriente, por una asamblea profana hacia el Occidente para darle culto al Demonio. (Profeta Malaquías Cap. I, 11).
  
Esta es una generación más perversa que aquella que rechazando a su Mesías pidieron que Su Sangre cayera sobre ellos y sobre sus hijos. Esa Sangre los condenó y cayó sobre sus cabezas, pero la generación del fin, y estamos hablando de esta generación, derramaron esa Sangre, y la han pisoteado y la han escupido. Es la generación que va a ser arrancada de la oliva, aplastada y arrojada al fuego. El Juicio de Dios será más severo para esta generación que para los judíos o para Sodoma (Mateo II, 23), porque con un desprecio injurioso han pisoteado el amor de Dios agotado por el exceso de Su abundancia Los milagros y los favores hechos por Su Iglesia fueron más grandes que en toda la historia de Israel. Por eso, estos hombres son los desechos, las sobras, la baba, la pelusa de una humanidad hipócrita, apóstata preparada para el exterminio.
  
No faltarán los que piensan que estoy exagerando sobre la gente terrible de este tiempo horrible, pero leamos lo que San Pablo dice con autoridad e inspiración divina de este tiempo y de su gente. En su Carta a Timoteo (III, 1 y siguientes) le dice: “Ten presente que en los últimos días sobrevendrán momentos difíciles; los hombres serán egoístas, avaros, fanfarrones, soberbios, difamadores, rebeldes a los padres, ingratos, irreligiosos, desnaturalizados, implacables, calumniadores, disolutos, despiadados, temerarios, infatuados, más amantes de los placeres que de Dios, que tendrán la apariencia de piedad...a estos pertenecen esos que se introducen en las casas y conquistan a mujerzuelas cargadas de pecados y agitadas por toda clase de pasiones, que siempre están aprendiendo y no son capaces de llegar al pleno conocimiento de la verdad... (v. 13) ...los malos y seductores irán de mal en peor, serán seductores y seducidos”. Comunicación persuasiva de masas, o coersitiva.
  
¿No es fastidioso oír a esas legiones de hipócritas que confiesan a boca llena su fe y su devoción y cargados de pecados y de pasiones bajas no son nunca capaces de una sola obra por su Dios?, (Santiago II, 14). Estos son los hombres que confiesan creer que hay un solo Dios, pero les dice el Apóstol: “También los demonios creen y tiemblan” (II, 19). Y añade: “¡Adúlteros!, ¿no sabéis que la amistad con el mundo, es enemistad con Dios?. Cualquiera, pues, que desee ser amigo del mundo, se constituye en enemigo de Dios” (IV, 4)
  
Ampara Señor a los que en medio de este atroz pavor, aun te son fieles con limpio corazón.
  
LA GRAN PROMESA
 
Le escribe San Pablo a los gálatas (VI, 7): “No os engañéis; de Dios nadie se burla. Pues lo que uno siembre, eso cosechará: el que siembre en su carne, de la carne cosechará corrupción”.
  
Este pecado tiene una consecuencia ineludible. Embrutece la inteligencia para las cosas de Dios. El hombre que siembra en su carne, no es precisamente el lujurioso, pero esto nunca se excluye. El que cae presa de este pecado bajo, se divierte, se esfuerza con gran sacrificio por la apariencia y el bien vivir porque lo alaga profundamente la admiración de los otros como él. Vive para imbuirse profundamente del espíritu mundano sin desechar las cosas del espíritu que utiliza sólo para la apariencia o el discurso. Quienes lo conocen quieren ser como él y usa esto para acercarse con éxito a relaciones lujuriosas de su preferencia. Este es un pobre individuo que goza sus logros pero que pertenece al club de los “no pasa nada”. Es extremadamente indiferente para violar sin ninguna conciencia las leyes de Dios. No se cree culpable. No se acusa de nada, y antes bien, todo lo explica y lo justifica. Es el clásico que tiene la mente “cauterizada” de los que hablaba San Pablo.
  
Pero este es uno de los mejores de entre la masa corrupta de la generación actual, de una masa descristianizada que ya no tiene ninguna moral ni doctrina, producto de un núcleo familiar que fue prostituido hace muchos años.
  
El resto fiel está, entonces, rodeado, apretado, arrinconado, aplastado, incomprendido, sin oportunidad de fortalecer su alma y por lo tanto en peligro, ni ocasión de consolar su espíritu a la vista de tantas atrocidades que sólo ellos tienen ojos para ver. Las fuentes de la gracia saben que se han secado. El pueblo se ha alejado, se ha ido y no hay poder humano que lo regrese, porque vaga en la más completa oscuridad. El Evangelio de San Lucas (XXI, 11) dice cuando describe estos tiempos: “habrá cosas espantosas”. El Apocalipsis dice que el Anticristo “hará bajar fuego del Cielo” (XIII, 13), y San Gregorio Magno lo explica de esta manera en LOS MORALES (Libro XXXIII, Cap. XXXVII, 62): “Y por eso también San Juan en el Apocalipsis dice de esta Bestia que hará descender fuego del Cielo. Descender fuego del Cielo procede de las almas celestiales de los escogidos, las llamas del celo santo”.
  
“Pero cuando el Hijo del Hombre venga, ¿encontrará la Fe sobre la Tierra?” (Luc. XVIII, 8). Es evidente que habrá un resto fiel. Un reducidísimo resto fiel que a diferencia de todos,PODRA VER. Por éstos, los días del fin serán acortados, pues si se alargaran, estarían en peligro. Para éstos, Cristo pronunció la gran promesa: “NO OS DEJARÉ SOLOS, VOLVERÉ” (Juan, XIV, 18).
  
Esta es la gran promesa, para todos los que esperan, para los que velan en todo tiempo y siguen el insistente consejo de los Evangelios: “Velad”, esperad, amad la aparición de Cristo. Porque al alba, triunfaremos (Mat. XIV, 44; XXV, 12; Luc. XXI, 34; XII, 35; Marc. XII, 37).
   
+ Mons. José Franklin Urbina Aznar

MISA DE DESAGRAVIO A LAS OFENSAS COMETIDAS CONTRA EL SANTÍSIMO SACRAMENTO

 
MISSA PRO REPARATIONE INJURIARUM ILLATARUM CHRISTO IN SANCTISSIMO SACRAMENTO.

Introitus. Ps. 73, 3; 7 et 10. Quánta malignátus est inimícus in sancto! In terra polluérunt tabernáculum nóminis tui, Dómine. Úsquequo, Deus, irrítat adversárius nomen tuum in finem? (T. P. Allelúja, allelúja). Ps. Ibid., 2. Ut quid, Deus, repulísti in finem? Irátus est furor tuus super oves páscuæ tuæ. ℣. Glória Patri.

ORATIO
Geméntes ac doléntes super cunctis abominatiónibus, quæ fiunt in domo tua, propítius réspice, Deus omnípotens: et pro contuméliis, quibus in Sacraménto sui amóris impétitur Dóminus Jesus: ipsum fac pro nobis esse propitiatiónem. Qui tecum vivit.
 
Lectio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Hebrǽos.
Hebr. 10, 22-31.
 
Fratres: Accedámus cum vero corde in plenitúdine fídei, aspérsi corda a consciéntia mala, et ablúti corpus aqua munda, teneámus spei nostræ confessiónem indeclinábilem (fidélis enim est qui reprómisit), et considerémus ínvicem in provocatiónem charitátis, et bonórum óperum: non deseréntes collectiónem nostram, sicut consuetúdinis est quibúsdam, sed consolántes, et tanto magis quanto vidéritis appropinquántem diem. Voluntárie enim peccántibus nobis post accéptam notítiam veritátis, jam non relínquitur pro peccátis hóstia, terríbilis autem quǽdam exspectátio judícii, et ignis æmulátio, quæ consumptúra est adversários. Írritam quis fáciens legem Móysi, sine ulla miseratióne duóbus vel tribus téstibus móritur: quánto magis putátis deterióra meréri supplícia qui Fílium Dei conculcáverit, et sánguinem testaménti pollútum dúxerit, in quo sanctificátus est, et spíritui grátiæ contuméliam fécerit? Scimus enim qui dixit: Mihi vindícta, et ego retríbuam. Et íterum: Quia judicábit Dóminus pópulum suum. Horréndum est incídere in manus Dei vivéntis.
  
Graduale. I Mac. 4, 38-39. Vidérunt altáre profanátum, et scidérunt vestiménta sua, et planxérunt planctu magno.
℣. Ibid, 39-40. Imposuérunt cínerem super caput suum, et cecidérunt in fáciem super terram, et clamavérunt in cœlum.
  
Allelúja, allelúja. ℣. Ps. 68, 10. Zelus domus tuæ comédit me, Dómine: et oppróbria exprobrántium tibi cecidérunt super me. Allelúja.

SECUENCIA “Plange, Sion, muta vocem”
Plange, Sion, muta vocem;
Da laméntum, et atrócem
Die furórem hóminum.
 
Multum amans, multum plora:
Erit Deo laus decóra,
Vivus horror críminum.
 
Non est Deo jam litáre;
Non hánc cœnam manducáre;
Quæ dat vita vívere.
 
Cædi rursum destinátur,
Rursum probris saturátur,
Qui nos venit quærére.
 
Quam nefánde nuntiátur,
Quam indígne renovátur
Crucis impropérium!
 
Tradit, negat, fugit discípulus
Dux, rex, miles, sacérdos, pópulus,
Urgent Deicídium.
  
Amor Dei quod expréssit,
Ad salútem quod concéssit,
Transit in judícium.
 
Sanctus hic pollúitur,
Vero contradícitur,
Fert Bonus oppróbrium.
 
Agnus idem cœli thronum,
Et altáris factat donum;
Quam divérso prétio?
 
Cœlo lux est, nox in ara.
Laus in cœlis, hic amára
Instat contradíctio.
 
Cœlo pláudunt qui gaudéntes
Hic acérbe condoléntes,
Adstant pacis núntii.
 
О vos, tristes ululáte,
Iram in vos formidáte
Veniéntem, ímpii.
 
Agnis agnus, hædus hædis,
Pura mundis, tetra scedis
Dat reférre prǽmia.
 
Ara Christi se mactántis
Fit tríbunal judicántis:
Fertur jam senténtia.
 
Sermo durus vobis sonat,
Quem sincéra fides tonat
Exit Termo dúrior.
 
Ad hanc cœnam non intráre,
In ætérnum non gustáre
Damnat Rex sevérior.
 
Spectat intro discumbéntes.
Vestes inter tot fulgentes
Écquis nudus cérnitur?
 
О quod pondus catenárum!
O quis horror tenebrárum,
Queis ligátus tráditur!
 
Quot infírmi sopiúntur,
Mortis somno quot premúntur,
Rei carnis Dómini!
 
Heu! quo сæci vos abítis?
Vitam præstat vera vitis:
Quáre moriémini?
 
At nos ad quem juvat ire?
In quem juvat nos sitíre?
A te, Jesu, quem audíre,
Via, vita, véritas?
 
Non jam stamus irridéntes:
Cor supérbum conteréntes,
Láudi planctum commiscéntes,
Mentes damus súbditas.
 
Et nos super cecidérunt,
Quæ te probra tetigérunt:
In profános exarsérunt
Corda te timéntium.
 
Agne mitis, expiátum
Mundi tollis qui peccátum;
Quo te flemus conculcátum
Tolle nefas ímpium.
 
Os occlúde blasphemánti,
Sana mentem nauseánti,
Ne des Sanctum usurpánti;
Ne te credas non amánti;
Fac te cuncti páveant.
 
Scelus adhuc dum vidémus,
Fletus præter quid nos demus?
En nos tibi devovémus:
Fletus ipse, quos spondémus,
Da, qui tibi pláceant.
Amen.
  
Post Septuagesimam, omissis Allelúja et Versu, dicitur:
Tractus. Dan. 9, 5, 16 et 18. Peccávimus, iniquitátem fécimus, Dómine, in omnem justítiam tuam.
℣. Avertátur, óbsecro, ira tua, et furor tuus a civitáte tua Jerúsalem, et monte sancto tuo.
℣. Inclina, Deus meus, aurem tuam, et audi: áperi óculos tuos, et vide desolatiónem nostram.
  
Tempore Paschali, loco Gradualis, dicitur:
Allelúja, allelúja.
℣. Ps. 68, 10. Zelus domus tuæ comédit me, Dómine: et oppróbria exprobrántium tibi cecidérunt super me. Allelúja.
℣. Ps. 78, 12-13. Impropérium exprobravérunt tibi, Dómine: nos autem pópulus tuus, et oves páscuæ tuæ, confitébimur tibi in sǽculum. Alleluia.
 
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum.
Math. 22, 1-14.
  
In illo témpore: Jesus dixit íterum in parábolis (Princípibus sacerdótum et Pharisǽis), dicens: Símile factum est regnum cœlórum hómini regi, qui fecit núptias fílio suo. Et misit servos suos vocáre invitátos ad núptias; et nolébant veníre. Íterum misit álios servos, dicens: Dícite invitátis: Ecce prándium meum parávi, tauri mei et altília occísa sunt, et ómnia paráta; veníte ad núptias. Illi autem neglexérunt; et abiérunt, álius in villam suam, álius vero ad negotiatiónem suam: réliqui vero tenuérunt servos ejus, et contuméliis afféctos occidérunt. Rex autem cum audísset, irátus est; et missis exercítibus suis, pérdidit homicídas illos, et civitátem illórum succéndit. Tunc ait servis sui: Núptiæ quíem parátæ sunt; sed qui invitái erant, non fuérunt digni. Ite ergo ad éxitus viárum, et quoscúmque invenéritis, vocáte ad núptias. Et egréssi servi ejus in vias, congregavérunt omnes, quos invenérunt, malos et bonos: et implétæ sunt núptiæ discumbéntium. Intrávit autem rex ut vidéret discumbéntes; et vidit ibi hóminem non vestítum veste nuptiáli. Et ait illi: Amíce, quómodo huc intrásti, non habens vestem nuptiálem? At ille obmútuit. Tunc dixit rex minístris: Ligátis mánibus et pédibus ejus, míttite eum in tenébras exterióres; ibi erit fletus et stridor déntium. Multi enim sunt vocáti, pauci vero elécti.
   
Offertorium. Heb. 10, 22 et 24. Ad Christum accedámus cum vero corde, in plenitúdine fídei, aspérsi corda a consciéntia mala; et considerémus ínvicem in provocatiónem charitátis, et bonórum óperum. (T. P. Allelúja).
  
SECRETA
Deus, qui Unigénitum tuum in cruce pro transgressóribus orántem exaudísti; quǽsumus, ut nos, qui in altári tuo ipsum offérimus, pro contaminatóribus mensæ íllius orántes, cleménter exaudíre dignéris. Per eúndem.
  
Præfatio de Sanctissimo Sacramento.
Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus, per Christum Dóminum nostrum. Qui, remótis carnálium victimárum inánibus umbris, Corpus et Sánguinem suum nobis in Sacrifícium commendávit: ut in omni loco offerátur nómini tuo, quæ tibi sola complácuit, Oblátio munda. In hoc ígitur inscrutábilis sapiéntiæ, et imménsæ caritátis mystério, idípsum quod semel in Cruce perfécit, non cessat mirabíliter operári, ipse Ófferens, ipse et Oblátio. Et nos, unam secum hóstiam efféctos, ad sacrum invítat convívium, in quo ipse cibus noster súmitur, recólitur memória Passiónis ejus, mens implétur grátia, et futúræ glóriæ nobis pignus datur. Et ídeo cum Ángelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cœléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes.

Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus, Deus Sábaoth. Pleni sunt cœli et terra glória tua. Hosánna in excélsis. Benedíctus, qui venit in nómine Dómini. Hosánna in excélsis.

Communio. Heb. 10, 29. Quánto putátis meréri supplícia, qui Fílium Dei conculcáverit, et sánguinem testaménti pollútum duxérit, in quo sanctificátus est? (T. P. Allelúja).
  
POSTCOMMUNIO
Dómine Jesu Christe, qui zelo domus Dei succénsus, vendéntes et eméntes de templo ejecísti: da comedéntibus panem tuum, eódem zelo animári; et propter reos córporis tui, aut tabéscere geméntes: aut ad prohibéndum fortes ignéscere. Qui vivis et regnas.